Si practicás fútbol, tenis, pádel, running o cualquier otro deporte de forma regular, sabés que el entrenamiento es solo una parte de la ecuación. Lo que ponés en el plato antes y después de cada sesión tiene un impacto directo en cómo te sentís, cómo rendís y cuánto tardás en recuperarte.
Sin embargo, en el mundo del deporte amateur —y a veces también en el de alta competencia— la nutrición sigue siendo una de las variables más subestimadas. Mucha gente entrena con disciplina, pero descuida lo que come. Y esa brecha puede costar caro.
Los nutrientes que no pueden faltar en la dieta de un deportista
Más allá del deporte específico que practiques, hay algunos pilares nutricionales que aplican de manera transversal. Los hidratos de carbono son el combustible principal para la actividad física intensa: sin ellos, el cuerpo no tiene energía disponible para rendir al máximo. Las proteínas, por su parte, son fundamentales para la recuperación muscular después del esfuerzo. Y las grasas saludables —presentes en el aceite de oliva, los frutos secos o el aguacate— contribuyen a sostener la energía durante actividades de larga duración como el running o el ciclismo.
- Hidratos de carbono: pan integral, arroz, avena, frutas y legumbres son fuentes ideales.
- Proteínas: huevo, pollo, legumbres, lácteos y proteína vegetal según el caso.
- Grasas buenas: palta, frutos secos y aceite de oliva, sin excesos.
- Hidratación: el agua es insustituible; la deshidratación impacta directamente en el rendimiento.
Antes, durante y después: el timing importa tanto como el qué
No solo cuenta lo que comés, sino cuándo lo comés. Arrancar un entrenamiento intenso con el estómago vacío puede derivar en fatiga prematura y menor capacidad de concentración. Lo ideal es ingerir una comida liviana rica en carbohidratos y algo de proteína entre una y dos horas antes de la actividad. Durante el ejercicio, si la sesión supera los 60 minutos, mantener la hidratación es clave. Y una vez terminado el entrenamiento, el cuerpo entra en una ventana de recuperación donde asimilar proteínas y carbohidratos con mayor eficiencia.
La nutrición deportiva no es solo para atletas de élite ni para quienes compiten a nivel profesional. Si correr, jugar al pádel o meterte en una clase de crossfit forma parte de tu rutina semanal, prestarle atención a lo que comés puede hacer que cada sesión valga el doble. Pequeños ajustes sostenidos en el tiempo generan resultados concretos, tanto en el rendimiento como en el bienestar general.
Fuente consultada: https://www.infobae.com/tendencias/estar-mejor/